viernes, 29 de abril de 2016
miércoles, 18 de febrero de 2015
En la ribera
Cuando la lampara del cielo se ilumina
ahuyentando pálidos luceros perezosos,
cuando alimentadas las meditadas nostalgias
por desconsoladoras y extensas distancias
ese rey, el pensamiento y esa reina, la añoranza,
iluminan los delirios, esos venenos edulcorados.
Oigo recitar monótona la Albolafia, esos versos
que hablan de otros tiempos y de amores de estío
aquellas marchitas melodías, ardientes lechos,
ensueños y miradas con lagrimas encendidas.
Peregrina la mirada entre la jerarquía de los sotos
casi desnuda ,sola, con deseos resplandecientes
aduladora mirada hacia los caminantes que cruzan
Y viendo su figura, como canto melodioso
solo pueden aceptar su lejana cercanía.
Y de fondo, unas campanas que hablan ,
hablan esas campanas cansadas por los tiempos,
campanas que tañen a tolerancia de culturas
que cubren desnudeces que el tiempo deja entrever
y que permanecerán francas y sin lamentos,
hasta que la noche imponga su serenidad.
martes, 21 de enero de 2014
Ofrenda
¡Ay las calores de primavera!
¡Ay las tardes de luz eterna!
¡Ay esas tertulias de taberna!
¡Ay, quien a esas tardes volviera!.
Es la tarde, es la tarde de Rafael
El hijo del Niño Dios, Rafael
Nuestro gran califa, Rafael
en el coso de Goya , Rafael.
Pasa la tarde entre silencios
Pasan negras nubes nacidas
De las calores empedernidas
Y de los mas recientes cencios.
Ya resuenan los clarines
ya resuenan los truenos
Ya resuenan tan ajenos
como lejanos violines.
Laureles de amor
laureles de pasión
laureles de emoción
Laureles de seductor.
Ceras, aromatizad la plaza
a los pies de los califas,
entre capotes de gloria
y vanidades despreciadas.
Ya espero el silencio
ya suena la guitarra
ya huelo tus aromas
ya espero saltar tu burladero.
Ese tu burladero salvador
de pasiones encontradas,
de esas, tus noches de lujuria,
de esas,
mis noches de libertad serena.
Es la noche, es la noche de Rafael
El hijo del Niño Dios, Rafael
Nuestro gran califa, Rafael
en tu coso del querer mora, Rafael.
Que primero es la vida
y que ya llegará la muerte.
Que primero es la vida
y que ya llegará la muerte.
El pecado
Esta obra de 1915 es producto de la época de madurez artística del pintor. Julio Romero de Torres concibió la obra “El pecado” como complemento de su cuadro “La gracia”
Son viejas y enlutadas alcahuetas
que celosas al alba riegan el día,
Son viejas y enlutadas alcahuetas
las arrogantes dueñas del pecado.
Inmensas tierras donde la paz anida
Siempre a la sombra del redondo
y a una muy hermosa mezquita,
y todo pasa a las calores del día.
San Hipólito, San Hipólito
protégenos de Venus pecadoras
si, somos las guardesas del pecado
y de las sombras de sus sueños.
Son viejas y enlutadas alcahuetas
que celosas al alba riegan el día,
Son viejas y enlutadas alcahuetas
las arrogantes dueñas del pecado.
Celestinas de vanidades
Celestinas de impunidades´,
Alcahuetas de gollería,
Alcahuetas por castigo.
Aún la blanca belleza se revela,
juventud al servicio de la vida,
ilusiones frente a la amargura
de almas somnolientas a la vida.
Que el viento goce tus encantos,
que sueñen los sueños soñadores
abiertos al fluir de las pasiones
como lozanas rosas perfumadas-
como lozanas rosas perfumadas-
Y es que
Son viejas y enlutadas alcahuetas
Son viejas y enlutadas alcahuetas
que celosas al alba riegan el día,
Son viejas y enlutadas alcahuetas
las arrogantes dueñas del pecado.
domingo, 15 de septiembre de 2013
Naranjas y limones
Entre sombras esta mi patio
altivo, siempre sencillo
con aromas a tomillo,
Muchas tardes solitario.
Entre sombras esta mi patio.
A la sombra de un naranjo
blanco cuerpo refugiado
lloro mi llanto cansado
junto al invierno dorado.
A la sombra de un naranjo.
Arrullo frutos arrancados
solo azahares amamanto
entre macetas de acanto ,
soñando abrazos amados.
A la sombra de un naranjo.
Blanco cuerpo, blancos hombros
negros ojos, labios dulces
que limpia tu alma transluces
entre jilgueros y asombros.
A la sombra de un naranjo.
Ya se acuesta el sol, sin llanto,
ya se oscurece la tarde
y todo en un solo instante
en esa tarde de encanto.
Y todo siempre transcurre
A la sombra de un naranjo.
altivo, siempre sencillo
con aromas a tomillo,
Muchas tardes solitario.
Entre sombras esta mi patio.
A la sombra de un naranjo
blanco cuerpo refugiado
lloro mi llanto cansado
junto al invierno dorado.
A la sombra de un naranjo.
Arrullo frutos arrancados
solo azahares amamanto
entre macetas de acanto ,
soñando abrazos amados.
A la sombra de un naranjo.
Blanco cuerpo, blancos hombros
negros ojos, labios dulces
que limpia tu alma transluces
entre jilgueros y asombros.
A la sombra de un naranjo.
Ya se acuesta el sol, sin llanto,
ya se oscurece la tarde
y todo en un solo instante
en esa tarde de encanto.
Y todo siempre transcurre
A la sombra de un naranjo.
Esta obra corresponde a 1927, es la representación peculiar y muy personal del tradicional tema del bodegón.
A las naturalezas muertas, al bodegón frío de frutas y flores inexpresivas opone Romero de Torres esta representación de manera que mezcla el bodegón y la figura humana. La figura central es una mujer desnuda de medio cuerpo. La joven sostiene entre sus brazos unas naranjas sobre su pecho. La singularidad de Romero de Torres está, en darle a la fruta el valor de integrante protagonista del cuadro. La composición posee toda la sensualidad de los bodegones flamencos, pero además Romero de Torres aporta su original interpretación del tema con la participación del desnudo. En el fondo de la composición aparecen una serie de piezas arqueológicas que el pintor suele utilizar como motivo de decoración.
La pieza rebosa sensualidad y erotismo y supuso una verdadera provocación para los círculos más reaccionarios de la sociedad del momento.
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